jueves, 2 de diciembre de 2010

Relato - micro 2-.


Cuando salí de la biblioteca me fumé un cigarrito, me senté en la banca con Carlitos, solamente para atrasar el preámbulo de escribir esto y esperar el movimiento. Terminado de fumar el cigarro caminé con Zambrano, caminé con un sentimiento medio vacío – aunque no completamente, sino que con la mezcla de saliva y tabaco grueso en la lengua-.

Ahora bien, todo lo escribí porque cuando llegue a la esquina y vi el enjambre de chispas dilatándose estiré la mano confiado de que el bus paraía para traerme hasta casa. Y paró, a la primera oportunidad, subí en el armatoste y saqué mi Comprobante de Pase Escolar ya desmenuzado por el descuido habitual, cotidiano. El conductor me miró con el seño contraído como queriendo echarme, pero sólo atinó a decir ''… ¿y tu carné?'' Así que incómodo y aproblemado por la búsqueda se lo mostré, con lo que finalizó con la frase ''así tiene que ser siempre...'' y armó una sonrisa increíblemente encantadora, despoblada de dientes y con el seño, ahora, aguado. Me dejó perplejo un par de segundos pero contento.

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