Caminé hasta que llegué a la rotonda de los rotarios, me senté en el pasto y les juro que me puse a pensar. Vi la botillería tan cerca, así que me acerqué y eché una miradita loca. Me uní a la fila finalmente. ‘’dame unos lucky corriente de veinte y tres budweiser chicas’’. Caminé hasta la calle y me detuvo un tipo que me dijo algo así como que él hacía bolso mejores del que yo tenía. Conversé un poco con el tipo y le regalé un cigarro que me había pedido.
No sé porqué, a lo mejor me pilló volando bajo pero le ofrecí tomarse unas chelitas en la playa. Antes de salir de mi casa esa era mi intención, obviamente que lo iba hacer con una amigo bastante más decente que ese tipo de ahí. Una cosa dío con la otra y terminé con la espalda en el murallón de playa brava tomándome unas cervezas con un adicto a la pasta base que me hablaba mucho. Pues, no fue demasiado mala la conversación, el tipo, que a todo esto se llamaba Mario, era bastante fluido en el hablar. No sé para dónde iba esto que escribo, es pura mierda. Pero mi punto es que la pasé bastante bien con ese hueón lacra y pastabasero, era terrible su vida y la mía no es de envidiar, claro, pero es sustancialmente más amigable que la de él. A veces, hay que darse cuenta que todos somos un poco humanos, un poco imbéciles, pero siempre existe algun pequeño detalle que nos dignifica desde la ciénaga, supongo, por el momento, que el pasado me juega a favor...siempre, hasta cierto punto.
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