Soñaba, soñaba que estaba. Estaba acostado en la arena, en la nada. Miraba el cielo sin sol ni nada, vacío en todo lo que de costumbre tiene, sólo luz sin un foco.
Soñaba que me llenabas la boca con canicas, me atragantaba con las canicas, todas eran trasparentes no tenían un solo espiral en el centro, a lo mejor algunas eran más opacas que otras pero en todas se traspasaba la luz. Cuando me llenabas la cara con canicas podía verlo todo bien, todo eso que se necesita ver, el universo, tu alma o la mía o la de todos, todo eso congelado, transparentándose con la luz, la luz de algo, seguramente del sol no, pero de algo. Había luz.
- Ponte las canicas en los ojos.- Dijiste. ¿Puedes ver el alma, puedes ver mi alma?
- Es como usar lentes.

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