Al final del río, una sola gota
El mar se va atrás, retrocede hasta la sima
La gente se vuelve aceite, se vuelve loca.
La niña era mujer, la mujer señora, la señora anciana
La tierra retorna a la semilla de mostaza
El pasto se baña de miel, se seca y ahora es hielo.
No se puede pisar NADA.
Desaparecieron hace mucho
Entre el humo espumoso
Entre el metal, entre sus piernas.
La gota se revienta, levanto las manos.
Y calló el agua, el cielo, el mar
Caía agua y chocaba el metal, una esfera de fuego y cal remojada
Hasta que me di cuenta,
De una vez y por todos
Que no tenían razón de salir del vientre,
No tenían que enraizarse, despojarse, salir, romper, vivir, ni ser felices.
Al final no quedó nada
Solamente al final de todo.
Qué alegría, no había donde ir.
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