jueves, 13 de enero de 2011

Cajas azules.


Y me lleno de cajas azules,
de sodio con agua y polvo en los ojos.
El humo se dilata y se deshace,
se contrapone con lo que quiero ver.
Me vuelvo sangre,
se me hunden las piernas en el agua del mar, fría, silenciosa;
ya no queda nadie ni nada,
sólo escombros de lo que alguna vez fue piedra y ahora es polvo.
Todo está lleno de cruces, cada una con sus puntas,
y son tres puntas, si las toco me atraviesan los dedos.
Se caen las puntas, se vuelven agua con el agua
por cada prurito de carne que existió alguna vez, todo es el mismo mar.

Todo es lo que fue,
lo que queríamos que fuera,
todo exploto y se volvió desierto y ceniza de hojas.
Yo estoy parado, yo vivo para verlo.
Fui el único que no me hice sangre, que no me torné en materia,
era el único que no creía en eso.
Por eso siguen ahí las cajas azules, acomodadas,
queriendo ser lo que vi durante mi vida,
pero ya no hay, no existe nada dentro de ellas,
toda la pólvora se quemó y con ella me quemé los dedos.
Prefiero morir que seguir así, sin nadie más que de mi humana existencia.

De la profundidad no amanece nada, no sale el sol,
porqué todo es noche, todo es vigilia oscura,
y yo pasaré por aquí una y mil veces.
Todo se cumplió, absolutamente todo.
No es aburrimiento, es la soledad, es no poder sentir la soledad.
La soledad de cada uno en un solo cuerpo, en un solo líquido,
cada fluido se unió en el océano, cada uno de ellos son sangre y éter.
Yo soy de carne aun, soy por ellos,
Pero poco a poco me vuelvo mineral, me carcome la sangre de todos,
y necesito su sangre para lavarme la cara.
Sé, estaré aquí no sé hasta cuándo.

Yo vi cuando se levanto esa mujer gigantesca,
parecía hecha de harina y agua,
me agarró del cuello y me besó,
yo estaba aterrado, tenía miedo, no quería morir.
Me lanzó al piso y los mató a todos,
Se reventaron en mi cara, su carne se abría, sus vísceras les salían por la boca,
la sangre se reunía con la de los otros, el dolor era intenso, era insoportable verlo.
Ahora me da lo mismo, me volé los ojos hace tiempo.
Con la mano me saqué el derecho,
mientras me escurría la tinte por la mano y manchaba mi cuerpo,
grité de dolor, pero fue mejor, después no veía nada.
El otro tan sólo lo cierro.

Desnudo, espero morirme de hambre o deshacerme como el resto.
El que me haya elegido, no le soy de su agrado.

3 comentarios:

  1. es un farsa que el copipeist funciona borracho, nada funciona muy bien borracho, son excepcionales las cosas que si.

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  2. ta grosa la foto, ayer no estaba.

    y el texto tiene buenos pasajes.

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  3. estaba medio pasado de copas cuando lo subí, lo copié como el hoyo, no puse foto para distraer al lector de la mediocridad de lo escrito ni nada. luego, tomando de las manos la lucidez hice los arreglos cosméticos de rigor. yupii

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