martes, 7 de abril de 2015

Hace tiempo estoy escribiendo una texto acerca de la estética observando el fenómeno de la cadencia, una especie de reivindicación ultra pretenciosa y obscura sobre cómo creo yo que debería entenderse ese sema, alejado de la contextualización que comúnmente se genera del término, más dado a la fonético que a lo puramente semántico. En fin, no deja de ser interesante y ocioso escribir acerca de esa guea fome, pero creo que de momento debería escribir de otra cosa.

En el verano leí el último libro que se publicó de Poe, se llama Eureka!, es una especie de intento groseramente refinado de explicar la genética universal, pero siempre desde el agradecimiento de la ciencia y no esa postura tan desagradable que pare ese culto informe a la sofistica humanista. Ya, a mí me gustó un montón leerlo, se sintetiza una sensación tan alta de responsabilidad, eso de construir horizontes deformados, que me hace tanto sentido con la postura ética de la incertidumbre. 

El día que acompañé a kid a cortarse el pelo hablamos de Utopía, yo pienso que la palabra debería entenderse desde su significación más gráfica, el género cyberpunk se posiciona desde esa jugada, de la que entiende que la distopía y la utopía es la misma situación narrada, porque lo que faltan son protagonistas, entonces mi conclusión lógica es que el término hace referencia a la tierra negada contrario a kid que dice que es la tierra prometida, para que se comprenda de una forma ecuménica. Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él, eso decía Sartre, eso es en síntesis el cyberpunk.

Quiero escribir algo sobre París, Texas. Siempre es agradable hablar de cine, aunque no hayas visto la película.

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