lunes, 13 de abril de 2015

Estoy cansado de su pregonar sobre la naturaleza humana, no existe tal mierda de la naturaleza humana. Nadie tiene ninguna obligación de ser bueno ni de ser malo. Obvio que todos escribimos sobre eso, todos lo decimos sueltos de cuerpos en voz alta, pero es un miserable elemento retórico, le da potencia y distancia a las palabras de la boca del idiota – en el algunos casos yo mismo- que las pronuncia, pero no existe tal basura. Nadie está destinado a ser noble ni honorable, renunciar es un opción absolutamente válida y matarse igual y matar también. Lo construyo y lo desarmo, lo hago nacer y lo desnazco, te tomo y nos golpeamos, te miro y sencillo me voy. Es tan desagradable esa conducta asquerosa de los filisteos borrachos de desconocerlo todo, del lugar de donde vengan, filisteos diciendo que sus padres lo encaprichan en todo, luego vuelven al villorrio de donde nacieron y morirán; filisteos diciendo que su vidas han estado llena de dificultades y responsabilidades que sólo existen en sus cabezas llenas de la moralina desagradable que les escupe la cultura afirmativa del capital, luego vuelven a sacar esos billetes hermosos que salen del cajero – que por cierto cada vez hay menos, son más difíciles de encontrar-; filisteos exigiendo heroísmo, filisteos escribiendo y reflexionando. Ustedes no saben hacer eso, son incapaces de reflexionar y nunca lo harán.

¿De qué se trata todo esto entonces? Sencillamente se trata de elegir, la elección puede ser consecuentemente cooptada por los juicos de la moralidad humana, que no quepa duda de aquello, pero a final de cuentas su trascendencia lo da el contexto dirá Lyotard, discursivo o figurativo. En fin, lo voy a decir de esta forma: si hubiese sido británico, sería del IRA; si hubiese nacido en medio oriente, sería dueño de un opiario y yihadista; si fuese judío, hubiese sido zelote; si fuese negro, sería boxeador y musulmán; definitivamente elijo ser Nicholas Brody y morirme de amor, humanidad, frío y aire, decido estar para ti, ahí para siempre.

Todavía no termino de escribir sobre parís, texas. De todas maneras, tengo una fe tremenda en lo que escribo. 

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