Quiero realizar un análisis desde una óptica doble sobre Heathers, todo con el afán de soslayar un punto que encuentro
importante en el cine como relato y además como gesto de pura pretensión.
Primeramente, desde un punto de vista material, el diálogo estético que se genera desde un inicio – el detalle del criquet, la toma estática de la casa de Verónica junto con el diálogo que se repite tres veces a lo largo de la película, la secuencia de la encuesta en la escuela, etc- todo se da de forma sumamente limpia, higiénica, depurada. Pareciendo casi una película de Woody Allen, sólo que situada desde la voz del drama adolescente. Ahora, revisando detalladamente la película, es perceptible la candencia del volumen argumentativo, típico dentro de la comedia negra – por lo menos perceptible en Snatch, Divorcio a la Italiana o hasta en Serial Mom-. Perfectamente nos podríamos detener en varios detalles de este carácter, pero lo considero aburrido y sólo agregaré que en general la comedia negra tiene cierta lejanía estilística con la sangre, que aquí me parece bien resuelto. En el fondo, todo este tipo de ambivalencia internas propias del género lucen en esta película resueltas, en parte sustanciosa porque se plantea –ya sea consiente o inconscientemente- a sí misma marginada de un género intermedio y posicionada desde la comedia adolescente, material ultra digerible para el vulgo, pero que por tropiezo genera pulsión.
Luego, ensayando una explicación dentro de la poética para Heathers, pensando cómo y dónde deshilachar el argumento de la película para poder generar un esbozo mínimo de cuadro explicativo acerca de qué se trata de trasmitir o qué se intenta presuponer con todo el relato, me da la impresión de haberme encontrado con un fallo metodológico al considerar la obra. Creo que la posición desde la que se sitúa Althusser al plantear el dilema estético dentro del marxismo es errónea, primero porque mide sumamente mal el fenómeno, a mi entender preponderante y no subsumible, además porque me da la impresión de que es como hacerse un poco el hueón con Hegel y, últimamente, porque es ridículo plantear una Gran Explicación Marxista al problema de la belleza y quizá ya más puntualmente del desbordante fenómeno de la poesía, en palabras de Hegel. El error de método lo percibo en que no hay forma lógica de plantear conjeturas sobre el argumento de la película sino obviando consideraciones materiales como que Daniel Waters es un pésimo guionista, poco creativo y que Michael Lehmann es a todas luces un director mediocre, así me arrojo a decir que en el filme percibo una crítica soslayante al sentido común capitalista, de que tanto se pregona en los manuales de la Marta Harnecker, y que Christian Slater no me hace razón como agente anárquico sino como la mera realización sintomática de la decadencia moral del capital, puesta en un contexto de lo cotidiano y llevados al terreno de la comedia con el propósito de que el ácido sea, por lo menos aparentemente, digerible. Lo que dije es cierto, hay mucho de ello, pero es una revisión estrecha de la obra, pienso que por algun altercado con el azar - la película nunca quiso decir eso, pero de alguna manera lo dice y lo transmite- da con la letra. Lo que quiero expresar es que mi declaración no va dejar de ser cierta, pero peca de la ingenuidad de querer hacer omnicomprensivos los términos de la poesía a un fenómeno inaplicable, porque de hecho habla sobre ella, lo del espejo cóncavo que The Kid tanto insiste, que al final de cuenta es evitar darle el carácter de objeto y sujeto fenoménico a algo que no cumple con esos requisitos, dentro de los planteamientos del problema del conocimiento. Heathers, entonces, se expresa como una respuesta infinita al lenguaje, quiero hacer hincapié en el detalle de que Winona Ryder imita de forma casi mecánica la caligrafía de cualquiera sólo haciendo una somera visión del texto auténtico, pero lo crucial es cuando J.D. le dice algo así como que ''ya no importa que escriba o no la nota, porque diga lo que diga y vea como se vea ellos van a leer lo que quieren leer'', que es un suicidio adolescente en este caso. Es ahí cuando los códigos de la comicidad caen y el análisis anterior no pierde legitimidad, pero si relevancia. La obra se posiciona desde el desprecio a la locución como acto valedero para el intercambio - a nivel cognitivo y epistemológico-, relativizando el verbo, no deseando ser analizado bajo las reglas de la poética, ya que se yergue como crítica a estos denominadores. Por lo tanto, el acto lógico, y consecuencial, sería el de plantearse ''¿cuál será la poética que genera o intenta modular Heathers como discurso?''. Desde el logos no hay respuesta por cuestiones respecto a la aprehensión, anteriormente señaladas, así la película genera una solución infinita acerca del lenguaje, de inconformidad del yo y la palabra. Por último, se decanta la pregunta genésica de la maldición de la palabra, del espacio abismal que separa el papel del evangelio (como revelación trascendente), la distancia exacta que nos separa de Dios.
La magnitud precisa que separa la historia del Hombre de Dios. Elige las palabras, subraya y elige tus palabras favoritas.
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