sábado, 24 de enero de 2015

Hemos alcanzado lo más alto, la observación infinita

En ese país la teta chica es fabulosa. En ese contexto de guata plana y piernas largas. De ombligo de botón de overol de niño. De belleza gacelística. De movimientos sigilosamente nobles ardiendo en un sol de sabana africana. De pezones como labios de concha nacarada, rosas, disolviéndose en tu boca como algodón de azúcar. Ahí se perdona la teta chica. Ahí se agradece. Ahí se luce. Un país con pocas pero hermosas colonias, en que las pecas marcan fronteras, de Bombay a Sucre, de la península Ibérica a los manantiales que nutren las cataratas del Niagara. Una chasquilla recortada a la nueva moda o el mechón de pelo con buen aroma teñido de un color moderno. Una mirada calentona. Piernas largas donde la diplomacia no existe. En ese país que bien podría ser una isla dentro del archipiélago de exuberantes amazonas. No hay política ni modelos económicos, no se ha escuchado la palabra democracia ni igualdad, porque no revisten significado alguno.

A veces tengo la percepción de que el día y la noche dan lo mismo.


Francisco Beltrán. Enzo Ron.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario