Estoy sentado frente a un pilón de libros, en medio de varios pilones para ser más preciso, de no gran altura, pero deliberadamente dispuesto unos con otros para generar un especie de experiencia estética que exprese volumen y superficie. Me quemé el dedo haciendo caramelo, Camila me dijo que era un poco de agua y azúcar, revolver y esperar y revolver nuevamente. Mientras ladeaba el sartén pasé a llevar un borde de metal. La quemadura no es tan fea, tiene la apariencia de una especie de corte limpio al borde del dedo medio. Serví el arroz con leche y puse el caramelo encima, luego coloqué todo en la pequeña nevera que tengo. Esperamos, vimos una película que no me gustó, de un director que no me gusta mucho tampoco, que además yo propuse. Conversamos algunos minutos sobre faldas y el tatuaje de Moby Dick, el segundo capítulo después del que pillan a la ballena, se lo conté, además tengo en la memoria fresco la escena de la película del cincuenta. Cuando me quemé recordé el tiempo que vivía con una novia, mis padres se habían ido por un mes y tanto del país, recordaba una vez que estábamos peleando por algo, yo estaba sumamente incómodo y tenía una sensación similar a la que, me imagino, debe sentirse cuando aplastan la cara de alguien contra la pared, pero no de forma violenta, sólo rechazando el recomponerse. En algún minuto de la noche, Vladimir dijo que pidiera mi trago de regalo, yo le dije que eso no existía o sólo existía en el circuito más marginal de la bohemia penquista, finalmente me regalaron un trago, tres para ser preciso, por el número de barras del club. Desde luego que, después de eso e ir a drogarse al baño las cosas toman un ritmo más acelerado, errático y abombado de lo que el humano quisiera. Fuimos donde Elisa al otro día, habían varios sujetos ex militantes del hippiesmo, era como un centro de yoga o pilates o meditación trascendental de día, caminamos por la universidad, por las grietas que se generan de la desestructurada disposición de los edificios después de la biblioteca, fuimos y volvimos varias veces, era todo bastante agradable. Y bueno, al otro día comimos el arroz con leche, estaba helado, tenía una consistencia perfecta, aun con la misma herida en el dedo, se inflamó un poco sin ser una llaga, pero continúa viéndose limpia de alguna manera.
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