domingo, 14 de diciembre de 2014

Camino borracho.

Por lo general, después de tomar y drogarme me cuesta dormir. Verte dormir, darte un beso, me genera la misma sensación del western de la armónica o el de las casas pintadas con sangre, el que siempre te cuento y el que pronuncio mal. Me genera una sensación agradable y cíclica, intento ponerte atención siempre, que eres hija única y yo también, las ballerinas de tu compañero de curso de cuarto básico, la operación de tu perra, hasta las instrucciones para hacer masa de la pizza. Me generas una sensación similar al de las dalias purpuras o un tulipán blanco o de tres rosas amarillas, todas para mi revisten la misma afortunada explicación.

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