jueves, 23 de octubre de 2014

Llora.

1.- Recuerdo que estaba de vuelta en Concepción, recuerdo que pasé por la plaza, por la universidad. En fin, la encontré, no sé a dónde íbamos ni qué íbamos hacer. Estaba medio callada, medio inerte. Pasamos a una farmacia, debió pedir pastillas anticonceptivas o las otras para la insulina, que en el fondo eran sus pastillas para bajar de peso. Dictaste un número, seguramente el número de carnet de tu madre recientemente muerta.
2.- Estaba en una fiesta, era en la facultad de derecho, mi facultad, nuestra facultad. En un momento de la noche los muchachos se amontonaron afuera del edificio. Estaba borracha como cuba, tenía miedo, tenía pena. Nos acercamos a la pileta de la plaza y se calló descoordinadamente al pavimento, pero no se golpeó. Después mi casa, agua, no quise darte xanax, me pareció excesivo. Durmió. Me dio la impresión de que todos guardaron religioso silencio sobre lo ocurrido, era miserable y lastimoso.
3.- Fui a su casa, siempre la encontré sucia. Subí, o subimos, a la alcoba desordenada y sucia también. Hablamos, estuvo trabado, era como yo pensaba o medio pensaba que era. Me fui.
4.- Estaba en mi pieza, en mi casa. Llegó y debimos ver algo, le regalé un reloj. Caminamos de la mano por Barros Arana, pero había un manto que tomaba una consistencia pesada, como cuando se tira una red en la mañana y se recoge en la noche.
5.- Llegó a mi casa, golpeó la puerta. Vi a una de sus amigas por el ojo de la puerta, le dije a Jorge que atendiera, que dijera que no estaba, ya para ese entonces me generaba cierto nivel de asco y rabia sencillamente verla. Entró a la fuerza, medio a la fuerza, presión emotiva. No estaba sola, era ella con dos amigas. Dijeron algo, dijeron muchas cosas que no me parecen tener ningún valor. Me dio pena la cara de la Caro, si me hubiese puesto a llorar en algún momento de todo hubiera sido por ella, por haberla defraudado de algún modo.
6.- Estaba borracho, me acosté a dormir en mi casa, se me acalambró un brazo. Ella, está en su casa, acostada algunas horas antes.


La falta nunca es dividir el día de la noche, pronunciarlos como anversos o conceptos disociados. La oscuridad real, no la de la noche, es lo olvidado. Como por ejemplo que el día dura veinticuatro horas, que el sol se mantiene estático.

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