domingo, 1 de enero de 2017

Love streams.

Hoy caminaba por la costanera, estuve recorriendo todo el sector remodelado, ahora Iquique es una zona totalmente ajena a mí, un animal que nunca he visto. Me gusta caminar, particularmente acá, a lo mejor sea porque uno se topa con chinos, hindúes, árabes, argentinos, y quién sabe qué más, y a mí me agrada eso, hace que todo sea muy cyberpunk, como caminar por las calles del marte de Cowboy Bebop. De cualquier manera, caminé hasta que se hizo de noche. Siempre me llama la atención la gente sacando fotos, no deja de ser curioso, todos sacando la misma foto, todos en todas partes, en todos los lugares y en todos los tiempos, no existe un centímetro de la tierra que no haya sido fotografiado, que no haya sido predigerido por una cámara. A la gente le encanta esa mierda, nadie va poder explicar muy bien ese fenómeno, pero es atractivo eso de dejar estático un espacio, congelar las cosas, los humanos tendemos a la inmovilidad, por lo menos a creer en ella, existe cierta tendencia a las explicaciones eleáticas. De niño –recuerdo- me encantaba mirar por la ventana del auto cuando iba camino al colegio, hasta me gustaba leer en esos tránsitos, cuando viajaba en micro, esos tramos cortos y constantes me parecían siempre tan bellos. Cuando veo las películas de Cassavetes me ocurre algo parecido, siento que las entiendo de sobremanera, como que me llegan de forma extraña, a veces siento que amo como ama Cassavetes, porque sus películas hablan de amor, del amor, de cómo y por qué amar, quizá la literatura y el arte se tratan de eso finalmente: del amor y de la soledad o del amor y la locura o de la locura y la muerte y consecuentemente del amor. Godard decía algo así como que el cine partía cuando los obreros salían de la fábrica, claro que haciendo alusión a la película de los hermanos Lumiere y al carácter moderno del cine, pero también haciendo alusión a esos tránsitos mínimos, pienso. Nadie está tan solo como nosotros, nadie ama aparte de nosotros, la soledad del corredor de fondo es la explicación de lo hondo de su amor, es como si el corredor estuviese movido por una corriente, por un flujo, una mecánica celestial.  

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