domingo, 2 de noviembre de 2014

E: El amor como cualquier experiencia estética trascendental, conoce dos fases: una presente, como expresión de sí; y otra, ausente, como vestigio o residuo. Por eso, postularé que la venganza y el asco son la expresión lógica de la ausencia no total -pero sí menor- de amor.

C: Como si fuese un sólido, la venganza está prediseñada para los buitres y los cocker spaniel.

E: Lo que no deja de ser humano.

C: Yo lo pienso de otra forma, el amor como expresión estética debe tener un contenido simbólico final, entonces el amor conocería dos estados, uno retórico y otro poético que serían, por ejemplo, ahora coincidentes, pero eventualmente podría no serlo.

E: Sí, dejo encomendado todo a la pizza que pedimos.

C: Cervecita, linda.

E: Pero si se disocian, uno se quedaría sólo con el retórico. La otra queda fuera del dominio humano, según yo.

C: Sí pi.

E: ¿Por qué es tan cruel el amor? que no me deja olvidar, que me prohíbe pensar, que me ata y desata y luego de a poco me mata.

C: Validamos teóricamente a Arjona.

E: Qué sabio ese hombre, Camila, qué tremendo que es.

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