martes, 22 de julio de 2014

Caminaba con los muchachos por la calle Heras, pasamos el Club de Caza y Pesca, La Veguita, La Perla y otro montón de lugares sin importancia. Llegamos al edificio al que había que llegar y dejamos el libro que teníamos que dejar, como precisamente se nos indicó.

Salí de mi casa para ver cómo se habían secado las plantas, las que están en el descanso entre piso y piso. Pensaba sobre si me gustaba caminar o no,  quizá no me guste caminar así, falto de dirección, por eso mismo pensaba en los círculos, después supe que eran lugares geométricos. Pero sigo sin saber bien qué son, también no sé qué son los lugares geométricos.

Me gusta caminar por los mismos lugares o no precisamente los mismos, pensaba que a lo mejor me gustaba hacer circuitos, quizá me guste caminar en círculos, generar la sensación de caminar dentro de un laberinto que uno conoce de memoria, como los que aparecen en los individuales de papel.

Cuando salí de mi casa, efectivamente, me dio la impresión de que las plantas se habían secado. No sé la verdad si estarán secas, no toqué el sustrato ni cotejé con una tabla de carencias. Estuve en la tarde pensando que la única forma real en que se muere una planta, probablemente y haciendo un análisis caprichoso, sea secándose. Una vez leí –una noticia que aparecía en una publicación- que cuando uno se deshidrata, muere por deshidratación, vive una sensación parecida a la de estar drogado con heroína. La verdad es que no sé si venga al caso, pero me pareció simpático decirlo.

En fin, escribí todo esto en un principio para decir que me gusta que te gusten las flores. Hay una gama bastante amplia para conversar sobre eso. Me parece gracioso que te guste tanto la papelería también, supongo que lo pillo gracioso. Esta vez no hay bufozo. 

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