lunes, 2 de diciembre de 2013

Siempre me han gustado los supermercados. Ordenados perfectamente, los estantes, los enlatados, la sección de aderezos. Hay una distribución de los colores y de la armonía que es tranquilizadora, claro que no me gustan las filas y me da un poco de pena pasar por el pasillo de los chocolates, dulces y galletas.

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