martes, 16 de julio de 2013

16 de Julio del 2013

Hoy comí tacos con Claudio. Claudio es un gran tipo, un buen sujeto, a veces puedo como distinguir pintas de pena en sus ojos, como en la parte del iris, hace movimientos bruscos con la cabeza hacia la derecha o la izquierda para pasar desapercibido.
Todo el camino a la Bilioteca Central siempre me ha parecido un calvario, como caminar Jerusalén estación por estación, una especie de viacrucis personal. De hecho, el llegar a la la biblioteca siempre me deja una sensación terrible, como estar encerrado en una cajón con sal. Como sea, hoy no dejó de ser tortuoso y humillante, no dejó de ser una ruta asquerosa. Sólo quiero dejar de manifiesto que por alguna razón y por algunos segundos el niño que vi y salvé sus globos me abrazó el alma, me sacó un poco de sangre o de lo malo que ando cargando. Tengo fe, más fe que nunca en la ola, en el oleaje prometido, en esa cosa que Hemingway decía que iba a llegar cuando la mar se agitara más. En fin, siempre he creído que para pescar con línea lo mejor son esos anzuelos que los siúticos dicen que se llaman Siwash hook pero en verdad son un puto anzuelo inglés con una lengüeta más parada.

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