domingo, 18 de diciembre de 2011

En búsqueda del pije Ortiz.

Para el ejecutado en Múnich.


Así te quiero ver el 29 de noviembre,
Como Núremberg con ornato nazi,
Con vista a la llegada del Führer
Frente a la calle Frankenschnellweg.
Tal cual me lo pintaba la Leni,
Bajé por Av. Aeropuerto,
Por la parte de los adoquines negros,
Al finalizar la vial, una casa blanca que coronaba el diamante descendente de la peatonal,
Que tenía un camisón roto con orla amarilla, como una bandera.
El Lada azul que seguía viró a la izquierda.

Ahora veo bien y claro en la cara de Suboficial Mayor Montoya
La perfidia que se enquista en el rostro del menesteroso.
La sonrisa de SOM Montoya, la sonrisa del Raúl Villa-Vizou,
La sonrisa del Führer, la sonrisa de mi hijo muerto.

Declaro entonces:
Tendría que nacer David Bowie nuevamente, tal vez Erhard Heiden, o contratar a un sicario para poder ver la felicidad que transmitían esos ojos el 5 de septiembre de 1934 o minutos antes de salir a jugar a la pelota.

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