martes, 24 de junio de 2014

Todo lo que haces, todo lo que dices no tiene ningún significado. Sale de tu boca, eso es claro, pero es aire. Desconociste la naturaleza de las cosas. Te rendiste, te fatigué, te reduje a la mínima expresión. ¿Qué eres ahora? Como todos los anteriores de tu clase, como todos los que vendrán después de ti, como todo en tu vida te transformaste en una más de las promesas incumplidas de la apestosa clase media. Tendré que prestar declaración, tendré que levantarme del sillón forzosamente, pero qué da si al final seguirás apilando moneditas de diez pesos o cartonsitos recortados, viviendo la actuación de la victoria moral.

Me da lástima que Brody haya muerto, me da pena como al pueblo musulmán, el pueblo de Dios, se le intenta aplastar todos los días. Me maravilla ver los rezos, escuchar la nobleza del Corán, siento una profunda admiración por sus métodos y formulas, me parecen gigantescos. Su grandeza probablemente yace en que tienen ganada la batalla desde un inicio, porque nunca han dudado de Dios, nunca se pondrán en la casilla de ofendidos, han actuado siempre como perseguidor, porque en el Reino de Dios sólo se puede estar más cerca o más lejos de Él.

Pero es eso en lo que precisamente te haz transformado, Jimenita, en lo contrario, en una miserable víctima más.


No hay comentarios:

Publicar un comentario