[...] Me es difícil
concebir un mundo en que algo sea más importante que comprar el
Verdes Colinas de Africa de Heminhway, de edición Lumen en
papel grueso. Me es demasiado complicado creer en un mundo donde
Enrique Lihn o Chiovenda sean postergados a la baja demanda de la
biblioteca. La verdad es que puedo dormir tranquilo, pero la vida se
vuelve exageradamente dura, extremadamente vacía. No sirvo para los
discursos dulzones, me obligan a perder totalmente la sensibilidad, a
perder la fe en Dios. Pienso que se ha sido tolerante conmigo estos
años, pero sufro de calambres, contracciones y convulsiones en el
alma, en el corazón.
Solamente tengo la predestinación para
la que fui engendrado, una misión, una meta, un anillo y una línea.
Nací para ver a la ola más grande y crespa del mundo estallar en
todo aquellos que ha construido y amado el hombre y vivir con eso.
Pienso en eso, en eso de morir, en eso de morir y ser disuelto.
Pienso en Ninsuna que me mira fijo
con ojos café y me dice absolutamente todo lo que es ajeno a mí y
no puede releerse. Todo esto está destinado a morir sin un segundo
más de angustiosa espera.
Por lo tanto, en mérito
de las consideraciones que se han expresado, en mérito del
resurrecto, y de acuerdo a lo contemplado en el Reglamento de
Docencia de Pregrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y
Sociales, se ruega en definitiva autorizar la continuación de
estudios, apreciando en toda su validez los antecedentes
proporcionados, los que obran en poder de la Universidad.
Es gracia
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Enzo Alejandro Ron
Galaz
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